Elena Pérez

Hay coincidencias que parecen un guiño del destino. La mía es llevar el mismo apellido que el ratón más famoso de España. Y lo juro: mucho antes de crear esta web, mi DNI ya decía «Pérez». Lo que no decía es que me pasaría la vida entera manteniendo viva su magia.

Todo empezó con una huella de harina

Tenía seis años cuando se me cayó el primer diente, en casa de mi abuela, en un pueblo de León. Ella lo guardó con toda la ceremonia del mundo dentro de una caja de galletas azul (sí, como la del cuento original), y me dijo que esa noche vendría a buscarlo «un señor muy pequeñito y muy elegante».

A la mañana siguiente había una moneda brillante… y una huellita de harina junto al vaso de leche.

Hoy sé que aquella huella la dejó mi abuela con el dedo índice y mucha complicidad. Pero también sé que fue el momento exacto en el que entendí algo importante: la magia no se cree, se prepara. Y alguien tiene que prepararla.

De creyente a «guardiana de la magia»

Me hice educadora infantil y durante más de doce años he trabajado como contadora de cuentos en colegios y bibliotecas. He contado historias a miles de niños… pero ninguna me pedían que repitiera tanto como la del Ratoncito Pérez.

En 2015, a mi hijo Mateo se le cayó su primer diente. Fui a buscar cartas, diplomas y recursos para preparar la noche… y solo encontré fotocopias genéricas y textos sin alma. Así que esa noche, con una pluma vieja de mi abuela, escribí mi primera carta «con letra de ratón».

Al día siguiente, en la puerta del cole, tres madres me pidieron una copia. Al mes, eran veinte. Al año, medio colegio.

Desde entonces no he parado:

  • He recopilado tradiciones de dientes de más de 20 países (descubrí que en Japón los tiran al tejado y en Mongolia los entierran junto a un árbol).
  • He visitado el Museo del Ratón Pérez de Madrid tres veces… y contando. Una de ellas, con una libreta llena de preguntas que hice al guía hasta que se le acabó el turno.
  • He entrevistado a abuelas, maestras y padres para rescatar las versiones de la historia que se estaban perdiendo.
  • Y he creado una biblioteca de recursos mágicos que hoy usan familias de toda España y Latinoamérica.

Por qué existe ratoncitoperez.net

Porque ninguna familia debería perderse la magia por falta de tiempo o de ideas.

Esta web es todo lo que me habría gustado tener aquella noche de 2015: historias bien contadas, guías honestas, recursos imprimibles preciosos y recomendaciones de productos que solo incluyo si los pondría en la habitación de mi propio hijo. Esa es mi única regla.

Cosas mías que el Ratoncito aprobaría

  • Colecciono puertas mágicas: llevo 17 por toda la casa. Mi pareja me ha prohibido poner más. De momento.
  • Guardo mis propios dientes de leche en la caja de costura de mi abuela. Los 20… bueno, 18: dos se fueron en un trueque en el patio del colegio y prefiero no recordar el precio.
  • Escribo «con letra de ratón» en menos de tres minutos.
  • Y sigo dejando una galleta la noche del 24 de diciembre. Por si acaso. Nunca se sabe quién pasa esa noche por los tejados.

¿Me escribes?

Leo y contesto yo misma todos los correos. Si tienes una duda, quieres enviarme la foto de tu puerta del parque, o necesitas ayuda para preparar una visita especialmente difícil de explicar… escríbeme!

Y si tu cole o biblioteca quiere una sesión de cuentacuentos del Ratoncito Pérez, dímelo también. Llevo la caja de galletas azul en la maleta.

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